Ana María Ramírez Limones (La Puebla de Cazalla, 1983) debutó con 8 años en El Rubio (Sevilla) de la mano de “La Niña de la Puebla” pero no se profesionalizó hasta comienzos de 1999, cuando José Menese la apadrinó en el Teatro Carlos III de San Lorenzo de El Escorial. Después, “Ana de La Puebla” (como se anunciaba entonces) fue becada por la Fundación Cristina Heeren para seguir las lecciones de Naranjito de Triana, Manuel Soler, José de la Tomasa y Calixto Sánchez.

 

Entre 2003 y 2005 puso voz a la “Yerma” de Cristina Hoyos, viajando por todo el mundo como única cantaora de la compañía, hasta que marchó a Vigo y se retiró del flamenco para emprender un proyecto de familia que no prosperó. Volvió a La Puebla en 2008, cambió su nombre artístico por el de “La Yiya” ―por su abuelo El Yiyi― y retomó su carrera presentándose a los diferentes concursos de cante de la geografía española.

 

En 2014 publicó MORISCA, su primer disco y en 2015 se alzó con el Membrillo de Oro de Puente Genil, que le entregó Antonio Fernández Díaz “Fosforito”. Ese mismo año participa en los documentales “Flamencas, fatigas dobles” de Elvira López y “Hasta que venga el lechero” del realizador Aritz Moreno y la productora Leire Apellaniz. Y en 2019 edita su segundo disco, A FUERZA DE CORAZÓN, basado en la obra inédita de Francisco Moreno Galván.